Publicado el 07/06/2025 por Administrador
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Ucrania vivió una noche de horror tras una serie de intensos bombardeos rusos que dejaron al menos cinco personas muertas y más de 25 heridas en diferentes regiones del país. Las ciudades de Járkov y Jersón fueron las más afectadas por esta nueva ofensiva, que coincidió con un momento de alta tensión diplomática debido al estancamiento en las negociaciones para un canje de prisioneros entre Kiev y Moscú.
En Járkov, al noreste del país, las sirenas de alarma apenas dieron tiempo a reaccionar antes de que comenzara una lluvia de explosiones. Según reportes oficiales, se registraron al menos 40 detonaciones, producto del uso de drones iraníes Shahed, misiles y bombas guiadas. Tres personas murieron, entre ellas un hombre de 63 años, y al menos 17 resultaron heridas, incluidos un bebé de apenas seis semanas de vida y una adolescente de 14 años.
La devastación fue amplia: edificios residenciales colapsaron, vehículos quedaron calcinados y los equipos de emergencia trabajaron toda la madrugada buscando sobrevivientes bajo los escombros. El alcalde Igor Terejov calificó el ataque como uno de los más violentos desde que comenzó la guerra.
Mientras tanto, en la ciudad de Jersón, al sur del país, dos edificios fueron alcanzados por proyectiles rusos, provocando la muerte de una pareja de mediana edad y dejando al menos diez heridos. Las imágenes del lugar muestran estructuras parcialmente derrumbadas y a residentes cubiertos de polvo y escombros saliendo entre lágrimas.
Este nuevo episodio de violencia se produce en un contexto ya enrarecido por la disputa entre Rusia y Ucrania sobre un canje de prisioneros que debía realizarse esta semana. Moscú acusó a Kiev de haber cancelado el intercambio a último momento y de dar “justificaciones inverosímiles” para no asistir al punto de encuentro. Kiev, por su parte, desmintió esa versión y aseguró que Rusia no cumplió con las condiciones previamente acordadas.
Desde el gobierno ucraniano, el presidente Volodímir Zelenski condenó enérgicamente los ataques y pidió una respuesta firme de la comunidad internacional. En palabras del canciller Andrii Sibiga, “Rusia sigue asesinando civiles y destruyendo nuestras ciudades. Es urgente que el mundo aumente la presión sobre Moscú para detener esta masacre”.
Algunos analistas señalan que los bombardeos podrían ser una represalia por una reciente operación ucraniana en la que se habrían destruido aviones militares rusos mediante drones escondidos en camiones, una ofensiva conocida como "Operación Telaraña". El presidente ruso, Vladímir Putin, había prometido responder duramente a dicha acción.
El proceso de negociación en Estambul, que había generado cierta esperanza en las últimas semanas, parece estar ahora en punto muerto. Ambas partes se acusan de incumplimiento, y el conflicto armado se intensifica sin una salida diplomática clara a la vista.
Con cada nuevo ataque, la guerra cobra más vidas y deja más cicatrices, tanto físicas como emocionales. La comunidad internacional observa con creciente preocupación, pero hasta ahora sin lograr frenar la espiral de violencia que sigue consumiendo a Ucrania.